15 de enero de 2012
A.p.V
La inercia se sumió en nuestra rutina, ya no habían mañanas para colorear, tardes de magia y noches llenas de secretos. Mi vida había cambiado, tu ya no estabas tras la puerta, ni en mis sabanas. Tu olor ya no se desprendía por mi cuarto. Las ganas de tenernos se volvieron escasas y nuestros días monótonos. Yo ya no corría para besarte y tu no imaginabas mundos a mi lado. Ya no sentías mis dedos recorriendo el mapa de nuestra vida por tu pelo, ni yo tu cabeza apoyada en mi vientre. Dejamos la playa y volvió el frío. Pero por definición que existas significa que todos los meses sean agosto y que todas las noches te extrañe.
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